sábado, 10 de septiembre de 2011

Tu regalo, querida


Vosotros sabéis esa sensación que tenéis cuando debéis hacer un regalo, prácticamente obligado (porque si no no lo haríais), a cierta persona que no sabéis que regalarle. Una tía de esas que sólo quiere ropa y si no es de marca no le gusta. Que te dan ganas de decirle: A ti no te suena una cosa que se llama libro? No es de tela por eso...

En fin, que llega el día y le digo:

- Aquí tienes tu regalo!
- Pero si fue el mes pasado...
- Ya...pero es que...lo he tenido en la estantería, ahí pa verlo yo bien... pero la cosa era que no nos veíamos tu y yo...y que si una cosa y otra y el regalo se tele-transportó y hasta hoy que no ha aparecido el jodido.

Esta escusa nunca me sirve, la verdad. Pero es que no miento! Las cosas tienen una fuerza paranormal, amigos míos, que cuando llevan mucho tiempo en un sitio, se cansan y así porque si se van a otro lugar. Entonces es como buscar a Wally vestido de negro.

Y es que encima, esto no es todo, hay otro detalle: depende del objeto que sea se lo curra mas o no a la hora de moverse. Lo tengo más que comprobado. Sobretodo el día que tenemos para des-can-sar que es el domingo! Hay tres tipos de objetos: los que se cambian de sitio, los que se esconden y los que desaparecen. Y cada domingo por la mañana, ahí están, las llaves en el pasillo, el DNI escondido dentro de un zapato y las bragas desaparecidas. Y mi deducción, hoy por hoy es que contra mas los usas más se asustan y se alejan de ti.

Yo no sé, la verdad, por que normas extrañas se regirán las cosas pero lo que está claro es que no te iba a regalar unas bragas, así que te regalo un libro que seguro que de tu casa no se mueve.